Por Sergio Enrique Gaitán S. Country Manager de AVIXA para México y Centroamérica
La industria ha evolucionado de forma interesante en los últimos años. Como mencionamos hace algunos meses, el mercado corporativo —estrechamente ligado a las soluciones de colaboración— ha sido el centro de gran parte de la innovación de los fabricantes. Micrófonos de techo, nuevos DSP, barras de sonido con y sin cámara, y la entrada de más marcas a este segmento han generado una oferta muy amplia y competitiva.
Nuestro estudio de mercado IOTA incluye soluciones AV: equipos electrónicos, servicios e infraestructura. Esto permite medir cómo evoluciona la industria y dónde surgen nuevas oportunidades. Sin embargo, un proyecto AV no se compone solo de tecnología: también intervienen el espacio, el contenido y el contexto, razón por la cual todo proyecto exitoso empieza con una correcta detección de necesidades.
El foco en la colaboración nos ha brindado mejores herramientas que nunca: equipos discretos o invisibles que no limitan el movimiento ni la estética, AEC, mejores filtros de voz, micrófonos con zonificación y activación selectiva, y procesamiento digital avanzado (incluso como software puro y no solo como hardware embebido). Todo esto permite al integrador lograr mucho más que antes.
Aun así, ningún equipo puede hacer magia. La electrónica puede corregir ciertos problemas, pero lo que depende de la física del espacio no puede compensarse con hardware ni software. Aquí es donde entra el tratamiento acústico.
El tratamiento acústico existe desde antes que la industria AV profesional y representa una oportunidad poco explotada que no forma parte de nuestros estudios de mercado habituales. Según firmas como DataIntelo, Global Growth Insights y Digital Trend Marketing, este mercado supera los 15 mil millones de dólares y mantiene un crecimiento sólido, no muy lejos del volumen de negocios que genera el audio profesional en la industria.
Las razones de este crecimiento son varias y resaltan la mayor conciencia sobre el impacto del ruido en la salud, una urbanización creciente y acelerada, y los cambios en los espacios laborales. Aun así, el sector AV no siempre incorpora estos servicios dentro de su catálogo. Algunas firmas sí lo hacen —en México y en otros países—, pero siguen siendo minoría. Esto provoca dos problemas:
Proyectos donde el resultado final no alcanza lo esperado.
Que otras disciplinas (arquitectura, interiorismo, mobiliario) sean quienes recomienden estas soluciones y capitalicen su valor y las oportunidades de negocio que generan.
Hay integradores en México que ya incluyen el tratamiento acústico con seriedad desde hace años; sin embargo, es fundamental dominar algunos conceptos para saber cuándo es útil, necesario o imprescindible en un proyecto.
RT60 – Tiempo de Reverberación
El RT60 es el tiempo que tarda el sonido en reducirse 60 dB tras detenerse la fuente. Es el parámetro más importante para describir cuánto afecta la reverberación a la comunicación en un espacio; es una propiedad física del recinto.
Depende del tamaño, la geometría y los materiales. Un RT60 elevado en salas de reunión reduce la claridad de la voz, afecta el desempeño del AEC y el beamforming, y deteriora el STI. Las guías para salas pequeñas recomiendan un RT60 ideal entre 0.3 y 0.4 s, con valores de hasta 0.5–0.6 s aún aceptables en espacios mayores. Un RT60 muy alto produce una voz difusa y poca inteligibilidad; uno demasiado bajo genera una sensación poco natural, similar a una cámara anecoica.
Su medición debe realizarse profesionalmente con un sonómetro clase 1 e instrumentos que cumplan con las normas IEC 61672, IEC 61260 e ISO 3382, utilizando una fuente omnidireccional según ISO 3382-1 (o la norma local equivalente). En resumen: el RT60 determina la necesidad de incorporar materiales absorbentes.
STI – Speech Transmission Index
El STI evalúa directamente la inteligibilidad de la voz en un espacio. Su versión STIPA se usa comúnmente en sistemas de voceo y evacuación, donde los requisitos son más estrictos.
El STI refleja qué tan comprensible es un mensaje una vez reproducido por el sistema del recinto. Por ello, lo afectan múltiples factores: RT60, ruido ambiente, volumen de la señal y, en sistemas de voceo, la respuesta en frecuencia y el SNR del sistema. Su escala va de 0 a 1, donde 0 es ininteligible y 1 es óptimo. El objetivo práctico es superar 0.45, idealmente acercándose a 0.6 o más. La medición se realiza reproduciendo un ruido de prueba al nivel esperado de operación y tomando lecturas en varios puntos. El estándar que lo regula es el IEC 60268-16. El STI mejora cuando hay mayor absorción, mejor SNR y una captura de audio superior.
SNR – Relación Señal–Ruido
El SNR es la diferencia entre el nivel de la señal útil y el nivel de ruido ambiente. Aunque sencillo en concepto, es tan determinante como el RT60. Un SNR mínimo de 15 dB es necesario para garantizar una inteligibilidad aceptable, mientras que 25 dB es un valor ideal. El primer paso para mejorar el SNR no es subir el volumen del sistema, sino reducir el ruido (HVAC, pasillos, ventilación, espacios contiguos, etc.).
Estos conceptos son solo un recuento de lo que hace falta dominar técnicamente para incorporar eficientemente el tratamiento acústico como un experto. Recomiendo ampliamente profundizar y conseguir las herramientas necesarias para integrarlo a sus proyectos; sin embargo, identificar un proveedor confiable y encontrar una manera cómoda de colaborar son pasos que tampoco pueden saltarse.
En un contexto donde la “economía de las experiencias” cobra relevancia, muchos beneficios del tratamiento acústico no se perciben localmente, sino de forma remota, lo que complica su explicación y demanda mayor experimentación y demostración.
A la vez, esto implica que tengamos conversaciones más amplias: la colaboración depende no solo de la tecnología, sino también del confort, la iluminación, el mobiliario y la acústica. Nuestro papel debe evolucionar para ser no solo proveedores de herramientas, sino expertos en los espacios que posibilitan la colaboración —y por qué no, expertos en la colaboración misma—. De esta forma, podremos capitalizar nuevos servicios y aportar un valor diferenciado en la manera de relacionarnos con los clientes.
¡Hasta pronto!
Escríbeme a sgaitan@avixa.org






