Por Sergio Enrique Gaitán Serrano, Country Manager de AVIXA para México y Centroamérica
Hace varios días, tuve oportunidad de moderar un panel con mis amigos Walter García, Ernesto Montañez, Raúl Hernández y Juan Manuel Cortés, de MaxHub, Biamp, Steelcase y Kramer respectivamente, abordando en la conversación el rumbo de la colaboración. Siempre es interesante intercambiar ideas, imaginar alternativas o posibilidades y pensar en lo que debe pasar o cómo debemos prepararnos para esos escenarios.
Si bien estas pláticas suelen apasionarnos a varios, Walter, Ernesto, Raúl y Juanma representan cada uno a un fabricante, lo que suele dar una perspectiva diferente e incluso más amplia en lo que refiere al mercado y las posibilidades que en él pueden encontrarse. Es por eso que hoy estas líneas van dedicadas a ello: la reflexión sobre algunas de las conclusiones de ese panel que considero fundamentales para mejorar nuestro entendimiento, posición y oportunidades hacia el rumbo que lleva la especialidad de la colaboración para el sector AV.
Dónde estamos hoy
Antes de pensar hacia adelante, es importante entender dónde estamos parados, y los panelistas resaltaron varios puntos sobre el estado de la colaboración en 2025. Existe una clara tendencia hacia la simplificación, tanto de uso como de soporte, mantenimiento y administración, algo que ha venido creciendo y facilita la adopción de tecnología AV para ambientes colaborativos. Esto, a su vez, refuerza el hecho de que esta aplicación de tecnología audiovisual se convirtió en el pegamento entre los mundos audiovisuales y el de tecnologías de información (TI). Si bien aún no hablamos de una integración total, sí es mucho más marcada, justo de la mano del software, claramente entendido por el área de TI, que además requiere de otras herramientas donde la industria AV entra.
Es en la colaboración donde encuentran el punto de convergencia y de trabajo conjunto —valga la redundancia— donde estas dos especialidades coinciden y se ven obligadas a trabajar en equipo. Cada día es más claro para cada uno lo que debe aportar y facilitar a la otra especialidad, algo que es particularmente importante no solo por el volumen de negocios, sino por la presión de que una videollamada o reunión remota sea igual de eficiente (o hasta más) que una presencial.
Con esto podemos ver que por fin el mundo AV, como ya lo habíamos mencionado alguna vez, está en un punto donde ha dejado de ser anónimo y cobra un nivel de relevancia inédito. Pero esto pasa también en un momento donde los usuarios están más informados, se consideran expertos porque ya vieron un video explicativo en alguna red social, y en un mundo donde las empresas no solo desean tener herramientas, sino también quieren medirlo todo, incluyendo qué tanto las usan y si son lo suficientemente eficientes; además, buscan administrarlas mejor para optimizar su uso y controlar la experiencia.
Qué podemos ver hacia adelante
Ninguno de los panelistas se dedica al análisis de futuros ni cuenta con una bola de cristal, pero definitivamente los cuatro cuentan con una curiosidad y una visión de lo que sucede y se exige actualmente para lograr entender el rumbo que lleva la colaboración.
Con el software en medio, el juego cambió, y la llave necesaria para lograr abrir las puertas —no para el negocio, sino para la conversación sobre él— es el conocimiento y, en el caso de la industria AV y los integradores, el dominio de las herramientas y equipos. Cada día existe menos paciencia y crece la expectativa al interactuar con un experto en cualquier ramo; la colaboración desde la perspectiva AV no es la excepción. La tolerancia hacia alguien que se dice experto en algo, pero con su comportamiento o trabajo no lo demuestra de inmediato, va disminuyendo de la mano del ritmo acelerado y la tendencia a la optimización. Así que es justo el momento de reforzar la atención en cursos, certificaciones, talleres, laboratorios o cualquier actividad que favorezca el dominio de nuestras herramientas.
Otra tendencia notoria ya hoy día, y que será más común, es la disponibilidad de sistemas que facilitan la especificación, instalación, puesta en marcha o gestión de herramientas. Esto puede llegar a un punto donde muy probablemente no sea necesario un especialista y un usuario final sin conocimiento AV o de acústica pueda planear o implementar un proyecto por su cuenta. Esto termina reforzando la necesidad de que nuestro expertise sea más visible, claro y valioso para el cliente, quien probablemente tenga primero el instinto de resolver las cosas por sí mismo.
Evidentemente, tanto TI como AV han profundizado sus acercamientos y es probable que esto se extienda aún más. Aquí hay una gran oportunidad de aprendizaje para nosotros en aquello donde TI lleva una amplia ventaja, como es priorizar y cuantificar SLAs (Acuerdos de Nivel de Servicio) y tiempos de disponibilidad contra lo que representa hablar meramente de proyectos, equipos o salas. También en la mejora de capacidad de respuesta, gestión centralizada, estandarización y, con algo de suerte, más claridad en lo que TI es capaz de resolver por su cuenta y una mejor percepción de valor de lo que solo AV puede hacer.
Quiero resaltar una idea final que creo fundamental que analicemos y que nos puede permitir ser mucho mejores como industria: entender y adaptarse al contexto, algo que bien podríamos tocar en otra ocasión. Raúl hizo bien en resaltar que la creación de experiencias como tendencia es algo que deberíamos cuidar también en el entorno profesional, donde colaborar es una actividad fundamental en el mundo laboral moderno; sin embargo, no es una actividad aislada. Forma parte de un ambiente mucho más amplio que considera oficinas, áreas abiertas y pasillos, donde el usuario hoy interactúa y, al mismo tiempo, aprende, convive y se desgasta.
La colaboración se da entre personas, no entre robots y máquinas. No es necesariamente responsabilidad de los encargados de la colaboración resolver los problemas de frustración que pudieran sentir los empleados antes de ingresar a una reunión virtual en un huddle room, pero sí podrían mostrar algún mensaje positivo, paisaje o arte mientras no está en uso, e incluir una manera de operar sin fricción, como la sala que despierta y se adapta al uso de acuerdo con la agenda programada o la identificación del usuario.
Resumiendo: Necesidad de expertise técnico, entendimiento y facilidad de uso, de gestión e implementación, girando alrededor del software, con amplia adaptabilidad y, obviamente, con una capa de IA tanto en funciones como en los temas tratados en las reuniones mismas, apuntan a ser el futuro de la colaboración.
Lo que nos toca es ver dónde tenemos que mejorar, dónde tenemos que aprender, y definitivamente considerar siempre al usuario que va a emplear la tecnología y busca resolver su necesidad en un contexto más amplio que solo la sala desde donde se conecta.
Te invito a dar una mirada a nuestro Congreso AVIXA virtual, donde analizaremos temas relacionados que ayudarán en tu análisis. Espero verte conectado.
¡Hasta pronto!
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