En una era dominada por el consumo efímero, las notificaciones constantes y un ruido digital que parece no dar tregua, el acto de escuchar se ha convertido en una forma de resistencia silenciosa. En el corazón de la colonia Condesa, en la calle Cuernavaca 134, ha emergido un espacio que desafía la inercia de la inmediatez: SONA. No es un estudio de grabación, ni una sala de Hi-Fi comercial, ni un bar de audición convencional; es un «tercer lugar» diseñado para la apreciación absoluta de la música y el sonido como obras de arte vivas.
El Manifiesto de Paulina Soscia: La Escucha como Experiencia Activa
La visión de Paulina Soscia, socia fundadora de SONA, es clara y necesaria: devolverle al sonido la reverencia que hoy solemos otorgar a una película en el cine o a una pieza en una galería de arte. Inspirados en los jazz kissas (ジャズ喫茶) japoneses de los años 1920 —refugios dedicados a la reproducción de vinilos en equipos de alta fidelidad— y en las meditaciones sónicas de la compositora y pionera de la escucha electrónica Pauline Oliveros, los fundadores han creado un entorno donde la escucha no es ruido de fondo, sino una presencia sensorial completa.
«SONA nació para dar un espacio a quienes quieren escuchar música sin distracciones, sin pantallas y sin alcohol», explica Paulina. El ritual en SONA es sagrado y comienza desde el umbral: al llegar, el asistente se desprende de sus zapatos y entrega su teléfono celular en un locker. Antes de entrar a la sala, se ofrece un menú curado de tés y matcha de alta calidad, proveniente de Kyoto Obubu Tea Farms. El té, usado por siglos para combatir la fatiga en largas meditaciones, proporciona aquí una energía tranquila y enfocada. «No sé cuándo fue la última vez que escuchaste un álbum completo sin distracciones. El objetivo es que la música deje de ser ruido de fondo y le demos el lugar de apreciación que la obra requiere», enfatiza Soscia.
Arquitectura de Audio Dual: De lo Inmersivo a lo Análogo
Para materializar esta visión, SONA implementó dos arquitecturas de audio de clase mundial que permiten transitar por todo el espectro de la creación sonora:
- El Sistema Inmersivo (Genelec + RDA): En colaboración con Representaciones de Audio (RDA) y la ingeniería finlandesa de Genelec, se diseñó una sala certificada que cumple con los estándares más estrictos de Dolby Atmos. Erick Fragoso, líder de marca para RDA, detalla un montaje 7.1.4 compuesto íntegramente por monitores con tecnología SAM (Smart Active Monitoring). La «capa base» utiliza monitores 8350 y la serie The Ones en el frente, apoyados por un subwoofer 7380, mientras que el techo cuenta con cuatro 8340 para los objetos de altura.
- El Sistema Análogo (OJAS): Como contrapunto y para deleite de la comunidad audiófila, SONA cuenta con un sistema estéreo de OJAS, las icónicas bocinas creadas por Devon Turnbull. Estas piezas, que son la sensación global en el mundo del audio high-end, son famosas por su textura cálida y su tono natural y realista. La presencia de OJAS en SONA permite compartir vinilos clásicos con una fidelidad orgánica que pocos lugares en el mundo pueden ofrecer.
Ciencia al Servicio del Confort: El Fin del «Sweet Spot»
Rodrigo, ingeniero y operador de sala en SONA, explica que gracias al software GLM (Genelec Loudspeaker Manager), se ha logrado democratizar la escucha crítica. A diferencia de las salas tradicionales que exigen un punto exacto para percibir la imagen sonora, en SONA el sistema se autocalibra para que la inmersión sea total en cualquier punto de la habitación, que cuenta con tratamiento acústico de Bourdeau Acoustic Design.
«Aquí puedes sentarte o incluso acostarte en el suelo; en cualquier lugar disfrutarás de una imagen sónica precisa», comenta Rodrigo. Esta versatilidad técnica permite que las 30 sesiones semanales de escucha se conviertan en viajes sensoriales donde el asistente puede «perderse» sin preocuparse por la posición de sus oídos.
Testimonios: Una Herramienta para la Comunidad
El impacto de SONA ha resonado profundamente entre los profesionales más exigentes. Darío Peñalosa, ingeniero de mezcla con más de 40 años de trayectoria y beta tester de Genelec, destaca la seguridad que le brinda el espacio: «Ya sé dónde estoy parado; mis trabajos se reflejan perfectamente bien ahí. Genelec no está amarrado a ningún género musical, y esa transparencia es lo que buscamos para apreciar desde el jazz hasta el folclor mexicano».
Por su parte, el productor Carlos Rodgerman califica la experiencia como «formidable» y necesaria para reeducar el cerebro: «Es evangelizar la música a otro nivel; nos fuerza a darnos el tiempo y la dedicación que la calidad requiere».
Conexión Global y Natural
El compromiso de SONA con el sonido trasciende las paredes de su sala. El espacio hospeda una instalación permanente de Oda, con sede en Nueva York. Estas bocinas escultóricas, fabricadas con materiales sostenibles, funcionan como portales que transmiten audio en vivo desde el Santuario de Macaw en Costa Rica, creando una conexión en tiempo real con el mundo natural y reforzando la idea de que el sonido es un puente hacia nosotros mismos y hacia el entorno.
SONA no es solo un éxito de integración técnica para Representaciones de Audio o una vitrina para el poder de Genelec; es una comunidad donde convergen la tecnología, la cultura musical y el diseño. Bajo la dirección de Paulina Soscia y su equipo de amigos fundadores, este rincón de la Condesa ha logrado convertir la escucha en un arte perdido que finalmente ha sido recuperado para todos.




