Ya hemos hablado mucho de la evolución de la industria: el creciente peso de IT, más adopción y exposición, clientes más educados, más competencia, ciclos de cierre de proyecto cada vez más largos… y podríamos seguir, dependiendo de cuánto tiempo atrás queramos mirar. El punto es que, frente a los cambios naturales y obligados de la industria, en general —aunque no todos— estamos acostumbrados a adaptarnos. A ritmos distintos, con distinto enfoque y apertura, pero no siempre de la manera más proactiva o rápida.
Por eso esta vez le dedicamos algunas líneas a dos tendencias de la industria, pero desde una óptica distinta: qué vale la pena aprender —o incluso dominar— para aprovechar esas olas y las oportunidades que vienen.
Broadcast AV
Desde hace un par de años, AVIXA adoptó esta etiqueta para agrupar la solución AV de un uso específico: «creación de contenido». Broadcast AV llega para capturar contenido en audio y/o video, almacenarlo, clasificarlo o transmitirlo por la ya democratizada red de datos. Esto hace pensar, de entrada, en la captura —cámaras y micrófonos— y en el siguiente eslabón, los switchers, para selección y producción: productos ya bien conocidos por el integrador promedio. Entonces, ¿por qué esta solución no es una de las líneas principales de ingreso para los integradores en Latinoamérica?
Mi conclusión —igual que para los siguientes puntos que analizaremos— es que falta aprender más de la aplicación, del contexto, de la tecnología, o de las tres cosas.
Empezando por la captura: cada vez más fabricantes provenientes del mundo tradicional de broadcast recortan su presupuesto de promoción en eventos como NAB para invertirlo en InfoComm, buscando llegar a integradores que ya tienen proyectos en los mercados emergentes y que ahora quieren crear contenido. Sus productos despiertan interés tanto en los corporativos más ambiciosos, que buscan producciones de nivel televisivo, como en el mercado de creadores de contenido —del corporativo mediano al creador independiente—, beneficiados por una oferta de cámaras, switchers y equipos de producción mucho más accesible que antes. Entender de colores, texturas, patrones o los tonos particularmente complejos para las cámaras es tan importante como saber de acústica para lograr una captura ideal.
La iluminación, al menos en aplicaciones tan específicas como videoconferencia y captura de contenido, también debería entenderse bien, tanto a nivel de requerimiento como de proveeduría —no estaría de más repasar conceptos como la iluminación de tres puntos.
Ahí entran el curso «Los Fundamentos de la Industria AV» o la norma «Recommended Practices for Lighting Performance for Small to Medium Sized Videoconferencing Rooms», que me parecen un excelente punto de partida.
Por razones obvias, hace falta conocer bien de redes —sí, otra vez redes—, aunque aquí no se trata solo de redes y streaming. Planear con mucho mayor detalle el dispositivo de consumo permite elegir bien el códec y el ecosistema, además de dominar conceptos como NDI, SDI, SMPTE 2110, anchos de banda y otros elementos típicos del broadcast. Tampoco está de más profundizar en gráficos 3D para posproducción o producción en tiempo real o, para quien quiera ir más lejos, en tracking y uso de múltiples cámaras para producción virtual con pantallas LED, como en The Mandalorian o El Eternauta.
Esto es solo parte de lo que valdría la pena aprender o perfeccionar en torno a la tecnología. Pero Broadcast AV, como toda solución tecnológica, también puede acompañarse —e incluso potenciarse— con servicios.
Acompañamiento en producción, operación, storytelling o monetización son elementos que conviene entender bien para aprovechar al máximo lo que Broadcast AV ofrece. De lo contrario, quien capitalizará esas oportunidades de negocio —como ya está pasando— será el exempleado de televisora que empieza a trabajar con los mismos corporativos donde el integrador ya instaló salas de consejo, huddle rooms, lobbies o auditorios.
Pantallas LED
Ninguna otra categoría de producto ha logrado lo que las pantallas LED han logrado. Han crecido de forma aplastante en todas las verticales, a costa de otros medios de reproducción de video, y seguirán haciéndolo en los próximos años.
El LED se convirtió en el nuevo producto atractivo, el pretexto para iniciar la conversación con un cliente, y hoy no hay vertical que no lo haya adoptado de forma relevante.
A muchos no les gusta —y he escuchado en incontables ocasiones que hay demasiado expositor de pantallas LED en las ferias de AVIXA—, pero es irónico que la principal preocupación de los fabricantes de LED sea la falta de conocimiento general sobre el producto. Cálculo de píxeles, distancia y ángulo de visión, controlador necesario, cálculo de refacciones, refresh rate, la decisión entre COB, IMD, SMD o MiP, y la fluctuación de precios ante una oferta cada vez más amplia son algunas de las cosas que, con frecuencia, siguen fuera de la conversación del integrador.
Eso en cuanto a tecnología. Pero requerimientos, montaje, mantenimiento, preparación de estructuras y supervisión de instalación son, en mi opinión, los elementos más críticos que el integrador debería dominar sin dudar. El LED ya es una realidad y el claro ganador, en el futuro inmediato, entre las tecnologías de despliegue de video. Si es así, ¿por qué se sigue dependiendo tanto del fabricante para recopilar información, cotizar, diseñar e implementar?
Esto toca solo el producto en sí. Pero, igual que con Broadcast AV, hace falta entender más del contexto. La pantalla no viene sola, y aunque cada vertical tiene sus propias preferencias de uso, a veces es solo un reemplazo de otros medios de despliegue para aplicaciones temporales —una sala de reuniones o de videoconferencia—; otras veces despliega información crítica en un control room, donde el flujo de señal y contenido es más convencional; y en otras, el formato de la pantalla será creativo, distinto, incluso artístico, tendrá que integrarse de forma mucho más discreta con la arquitectura, o desplegará publicidad la mayor parte del tiempo.
Esta última es quizás la aplicación más compleja de entender entre las oportunidades para pantallas LED. La publicidad exterior u OOH (Out Of Home) es un espacio creciente, con inversiones realmente importantes, que se ha mantenido ajeno a la influencia de las empresas de integración —me parece que por falta de conciencia, de ambos lados, sobre las oportunidades conjuntas. Este mercado, como la evolución del digital signage, ya opera bajo reglas que otras ramas de la tecnología dictan, con el uso de programmatic: un ecosistema que conecta al dueño de la pantalla con el anunciante, quien define precio y condiciones (o triggers) bajo las cuales se ejecuta en automático la compra del espacio para desplegar contenido en tiempo real.
Siguiendo con el contexto, el contenido y su administración —ya sea por cuenta propia o en los ecosistemas que surgen con pantallas equipadas con sensores o sistemas de medición de audiencia— gana atractivo en un medio que adopta las métricas como elemento esencial de valoración y monetización, por encima de la típica ubicación de un espectacular.
Son dos temas que recomiendo que cualquier empresa de integración, distribución o incluso fabricación considere como ejercicio de introspección. Seguramente mucho de esto ya te ha pasado por la cabeza, e incluso puede que sepas de estos temas más de lo que aquí se detalla. Pero alcanza para conversar con los usuarios, abordar las oportunidades con una postura creativa —que suele requerir, al menos, dominio técnico y de contexto—, hablar el lenguaje que cada aplicación exige, o bien, buscar las alianzas que permitan surfear esas olas en lugar de solo verlas pasar, o de no notarlas siquiera.
Recuerda que en AVIXA puedes encontrar recursos y herramientas para tu día a día: para detectar estas u otras tendencias que impulsen tu futuro, o para «afilar la sierra» y estar listo para las decisiones que vienen.
¡Hasta pronto!






