Por Sergio Enrique Gaitán, Country Manager AVIXA para México y Centroamérica
Este año comenzó bien en general para la industria. Mucho trabajo, buena cantidad de cierres y varios proyectos nuevos que no estaban en el radar. La presencia del mundial sí generó algunas oportunidades nuevas, aunque lejos de lo que nos vendieron o lo que nos imaginamos. Sin embargo, dentro de los aspectos no tan positivos, tenemos una competencia intensa, a veces con empresas de las que no habíamos oído antes, y talento calificado escaso y a veces muy peleado. Esto sin contar que en la industria, en general, persisten problemas en la documentación, entrega, cierre y cobro de los proyectos para los integradores.
Este escenario plantea una pregunta relevante: ¿cómo puede una empresa integradora diferenciarse de manera sostenible? Esta pregunta llega de la mano de la búsqueda de las empresas de integración por ser relevantes para sus clientes, lo cual creo que llega a un punto de preocupación genuina.
¿Dónde comenzar?
Siempre he considerado que, en gremios especializados como este, lo fundamental es primero trabajar en esas habilidades características o de nicho, y que, en el caso de la industria AV profesional, me parece que se centran en dos aspectos fundamentales: los proyectos y el conocimiento técnico comprobable.
Comencemos por los proyectos. Este tema abre una auténtica caja de Pandora, pues cada empresa tiene una estructura diferente y elige qué recursos participan, cuándo lo hacen y en qué medida. Por esa razón, no existe una fórmula universal para organizar un proyecto. Sin embargo, sí pueden establecerse bases comunes para el proceso y la documentación.
Ya hemos hablado en otras ocasiones del gerenciamiento de proyectos (siempre recomiendo nuestro curso Project Management for AV online), donde considero esencial el apegarse a alguna metodología; la que quieran será innegablemente mejor que no seguir ninguna. El resultado y requerimiento de la suma de equipo y estructura con metodología involucra y lleva a otro punto esencial, que es la documentación del proyecto.
Dentro de la documentación del proyecto, la invitación va a consumir y usar dos recursos clave:
ANSI/AVIXA D401.01:2023 – Documentation Requirements for Audiovisual Systems
ANSI/AVIXA D402.01:2023 – AV Systems Performance Verification
Y contamos con más normas que definitivamente pueden ser útiles en el camino, como puede ser la de diseño de racks o la de etiquetado de cableado, pero estas dos son las que resaltamos en este caso, dado que hablamos del proceso más que de funciones técnicas en específico.
La primera norma, ANSI/AVIXA D401.01:2023 – Requerimientos de Documentación para Sistemas Audiovisuales, lo primero que hace es determinar una serie de condiciones, las cuales se emplean para generar una clasificación del proyecto en 3 categorías de acuerdo con su complejidad y, de la mano de ella, definir la información requerida para el proyecto completo en cada uno de estos casos. Obviamente, después de esto está la descripción de cada uno de los documentos que la integran, los cuales pueden cambiar, pero que, en esencia, permiten al integrador sentar la base repetitiva y constante de documentación de proyectos, lo que al mismo tiempo favorece la operación y el mantenimiento.
La segunda norma, ANSI/AVIXA D402.01:2023 – Verificación de Desempeño de Sistemas AV, la cual se integra con la anterior, define la lista completa de puntos a verificar en los subsistemas que componen un proyecto, asignando un responsable confirmado para cada uno y un proceso de registro de esa verificación.
Estas dos normas, cuya aplicación es algo más compleja de lo que se describe en estos dos párrafos, permiten resolver un tema técnico que sigue siendo un dolor para el integrador: la falta de coordinación o dependencia extrema de la persona que hizo algunas actividades en un proyecto, lo que se traduce en incapacidad para comunicar, repetición de actividades, duplicidad de funciones o problemas para terminar y entregar (y cobrar). Al mismo tiempo, permiten presentar al cliente una lista de verificación que refleja que todo opera de acuerdo con el plan, lo que puede ser ese punto final si se especifica así al cliente desde un principio.
Ahora, en lo que refiere al conocimiento técnico, claramente la palabra clave que mencioné antes era verificable. Hoy existe una oferta creciente de especialistas y consultores cuya experiencia puede ser difícil de evaluar objetivamente. Ni la autodenominación de experto ni el número de años en una actividad garantizan, por sí solos, un nivel determinado de competencia. Por ello, las credenciales verificables pueden ayudar al mercado a identificar conocimientos y capacidades demostrables.
Es por eso que me parece el mejor momento para voltear a ver las certificaciones. La recomendación no es acumular credenciales, sino identificar aquellas que respaldan de manera objetiva las capacidades relacionadas con la oferta de cada empresa. Las certificaciones de fabricantes pueden establecer una base técnica, mientras que otras credenciales de diseño, instalación, redes o gestión de proyectos permiten demostrar niveles más especializados de competencia.
Es importante tener claro que algunas son relevantes e importantes, pero las básicas muchas veces ya no son un gran diferenciador y, de hecho, son la base para poder aspirar a las más complejas. El hecho de que algunas sean una base y no otorguen una gran diferenciación de inicio, a mi parecer, las coloca en un nivel de prioridad de «mientras más pronto puedan obtenerse, mejor».
En un segundo nivel, aquellas que son más complejas pueden venir de la mano de prerrequisitos previos o pueden tener caminos independientes. Tristemente, aquí es donde me parece que no solo México, sino América Latina completa, tiene mucho por avanzar. Existen personas en la industria con un gran conocimiento técnico, pero las certificaciones no han sido prioritarias para muchas de ellas, como queda claro al ver que, de casi 16 000 CTS globales, la región concentra 206 y México 55 al cierre de agosto de 2026, sin mencionar que en México hay solo 2 personas con certificación CTS-D y CTS-I, y 9 en América Latina de los 960 que hay en todo el mundo. Y el escenario en nuestra certificación ANP, especializada en redes, es que en toda la región hay 2 personas con ella (1 de ellas en México), mientras que en todo el mundo hay 412.
Esto me parece que se debe a que culturalmente no hemos dado un peso tan marcado a las certificaciones en general en esta industria, y a que en economías desarrolladas, donde la industria ha cobrado una adopción mucho más acelerada, las certificaciones suelen también contar con mejores números.
AVIXA, por su lado, ha puesto especial atención a las certificaciones este año. Ejemplo de esto es que tendremos el centro de evaluación disponible durante InfoComm América Latina en México en octubre, con al menos 4 personas del departamento de certificación (la primera expo fuera de Estados Unidos en la que se cuenta con asistencia en esa proporción de este departamento). Esto se suma al momento en que los usuarios finales en México tienen el 10 % de las certificaciones en el país, con un número que podría aún crecer durante este año, y, como lo has podido ver si eres atento, el número de certificados en algunas empresas de integración aquí ha crecido de manera interesante.
La profesionalización no debería ocurrir solo en el tiempo libre. Requiere que las empresas asignen horas específicas para estudiar, practicar y documentar el conocimiento. Es poco realista esperar que un técnico se prepare para una certificación después de una jornada completa en obra, más los traslados y la planeación correspondiente.
Invertir en procesos y conocimiento verificable no solo fortalece a las personas. También mejora la ejecución de los proyectos, reduce la dependencia de individuos específicos y ofrece al cliente una razón concreta para elegir a una empresa sobre otra. En un mercado cada vez más competido, esa puede ser la diferencia que realmente importa. De nuestro lado, igual que antes, estamos dispuestos a apoyar en tus planes o los de tu equipo para desarrollarse hacia las certificaciones.
¡Hasta pronto!





