Recuerdo aquellos años en los que no era posible hacer un gran show sin unos cuantos escáneres a tu disposición, los SGM Galileo IV, por ejemplo. Me acuerdo de aquellas conversaciones en las que muchos aseguraban que las cabezas móviles no triunfarían, porque eran más lentas que un espejo. Parecía impensable, y sin embargo llegaron, porque las tecnologías revolucionarias siempre se imponen. Aquellos chasises giraban como un carrusel vulgar con todos los colores y gobos que cabían en la rueda. Pero eran otros tiempos y tocaba experimentar.

Es bueno tener memoria, tan importante es reproducir el modelo de luminarias que se convirtieron en  estándar durante quince años – aunque pudieran durar veinte –, como visualizar claramente los  descubrimientos que desbancaron a las tecnologías dominantes.  

Resaltaría, en primer lugar, que el concepto de “luz móvil” no ha cambiado, pese a todo. Todo lo que hacía interesante al escáner estaba también presente en una cabeza spot. No se trataba por tanto de “reemplazar el modo de iluminar”, sino de mejorar las herramientas para profundizar en la idea. A muchos les costó verlo en su momento.

Casi diez años después de que los escáneres abandonaran los grandes escenarios, no es difícil vislumbrar un panorama similar. Cuando hablamos sobre luminarias de estado sólido (LED), describimos semiconductores que incrementan ampliamente la eficiencia, resistencia y fiabilidad de nuestras luces. No contienen mercurio como la fluorescencia; no sufren con el encendido intermitente como ocurre en las lámparas de filamento, y mejoran a los halogenuros (HMI, HTI, MSR) en consumo, tiempo de encendido y re-encendido, ruido eléctrico y ausencia de radiación ultravioleta e infrarroja. Por todo ello, el debate entre LED y todo lo demás es divertido pero poco útil; la industria ya ha escogido.

Cuando escucho que las cabezas móviles spot deberían seguir empleando fuentes de luz HID en lugar de LED, no puedo evitar pensar en aquellos que, hace años, aseguraban que las cabezas móviles no llegarían a ningún sitio. Como entonces ocurría con los escáneres, los spot de descarga seguirán teniendo un hueco en los próximos años, pero todo apunta a que mantendrán un rol residual. Los motivos para tal predicción son obvios: hay poco lugar hoy en día para tecnologías poco duraderas y vagamente sostenibles.

Cuando se dice que no existen spots LED competentes, obviamente no se ha experimentado con el G-Spot. Incluso cuando a ningún fabricante se le había ocurrido emplear un cubo LED RGBY de 850w, cuesta asumir que sus colores puedan dejar obsoleta la utilización de lámparas HID con dicroicos CMY. De hecho, cuesta tanto como aceptar que un G-Spot se pueda mojar sin estropearse. Y sin embargo, ocurre.

Cuando se cuestiona la rentabilidad de invertir en G-Spots o G-Profiles, resuenan en mi mente aquellos argumentos que defendían los beneficios de comprar escáneres en plena mudanza de tecnología. ¿Cómo no defender semejante postura, si uno cuenta con un rider lleno de las antiguas máquinas? Si compras más tecnología vieja, contarás con más activos, por ineficientes que sean. Pero aquí, nuevamente, es importante tener memoria. Recordar todas esas veces en las que el operador pide que se le cambien las lámparas a tus 40 cabezas. Recordar todas esas horas perdidas en la bodega entre limpiezas eternas y recambio de piezas. Recordar lo que pasaba cuando se ponía a llover.

Hay quien comenta que las cabezas spot grandes son demasiado lentas. No obstante, los buenos escáneres de entonces eran más rápidos que cualquier cabeza móvil actual. Siempre hay ventajas y desventajas en cada tecnología, pues no existen los aparatos perfectos. A fin de cuentas, es el iluminador quien ilumina, y su éxito depende de contar con herramientas diferentes. La mayor de las tristezas para una mente creativa sería quedarse sin recursos con los que poder innovar, y sin embargo, son las innovaciones tecnológicas las que nos permiten mejorar las técnicas que dominamos.

Hemos cambiado, pero somos los mismos. Y por fortuna, fabricantes como SGM son capaces de anticiparse a nuestras necesidades, creando un G-Spot antes de que entendamos por completo hasta qué punto nos hace mejores.

Ben Díaz es un Diseñador de Iluminación que ha trabajado como técnico en más de 20 países alrededor del mundo. Desde 2014, Ben trabaja para SGM como Responsable de Área y Formador de Producto.