Digiratis, los empleados hiper-productivos del 2040

digiranti2El mundo se ha vuelto impredecible, por no decir inimaginable. Las oficinas del futuro podrían ser muy diferentes a lo que conocemos hoy día, sobre todo en términos de usos del espacio, aunque la tecnología estará sobrepasando toda expectativa profesional.

Tenemos que imaginar que en 2040, tendremos plena y total conectividad inalámbrica, interfaces de usuario biométricas y basadas en voz y gestos y que estaremos rodeados de pantallas en cualquier espacio público y privado; esto quiere decir que nuestra información estará disponible siempre y en todo lugar, a fin de cuentas estaremos en la era del big data, cloud computing, mega data centers y los insaciables servidores, así bastara conectarnos desde una tablet, smartphone, wearable o cualquier dispositivo biométrico que podría estar integrado a nuestro cuerpo de tal manera que sin limitaciones ni restricciones podríamos trabajar en casa, dentro de los transportes públicos o adentro de nuestro coche autónomo o en las nuevas “oficinas” las cuales serán comunes en las grandes ciudades.

Estas “oficinas” serán la extrapolación de lo que hoy conocemos como espacios virtuales para renta. Las ciudades de primer mundo dispondrán diversas infraestructuras para que la gente trabaje y colabore sin la necesidad de “poseer” un espacio propio. Estos nuevos “hubs” serán lugares públicos empresariales donde los profesionales dispondrán de toda la conectividad inalámbrica inimaginable, salas de telepresencia, salones para juntas cara a cara con toda la posibilidad de compartir toda clase de contenidos, espacios lounge de descanso, laboratorios, extensivos jardines y cafeterías conectadas y muchísimos huddle spaces (o puntos de colisión). Habrá «corredores» enfocados en negocios digitales, comercio y marketing, ciencia, salud, etcétera.

En 24 años, el trabajo será visto algo que la gente “hace” y no “un lugar” donde la gente va a ejercer una actividad. Los patrones laborales serán radicalmente diferentes, donde quedará en desuso “la jornada de 8 horas”. Es así como veremos una nueva generación de trabajadores denominados “digiratis” que escogieran dónde y cuándo trabajar. La casa será el espacio más recurrente para hacerlo y de manera ocasional se transportarán a estos hubs ya mencionados, lugares donde pueden encontrarse e interactuar con otros individuos. La tecnología permitirá que los «digiratis» formen redes virtuales y que operen de una manera similar a lo que hoy hacen los entrepreneurs. La colaboración será el factor más importante en el desempeño de una empresa y una competencia indispensable para todo empleado.

digiranti4Es evidente que la relación entre empresa y empleados cambiará, pues las organizaciones tendrán que modificar profundamente sus hábitos, aunque a la larga, esto debería significar ahorros importantes en gastos de operación, viáticos e infraestructura tecnológica.

La controversia del trabajo remoto o los horarios flexibles se viene dando desde hace una década, las empresas tienen temor de pérdida de identidad corporativa y de descontrol en procesos creativos y operativos, sin embargo tendrán que adaptarse a la nueva naturaleza del trabajo de los digiratis pues algunas ciudades estarán continuamente colapsadas por el tránsito, haciendo que los viajes a una oficina sean motivo de desperdicio económico y energético. Veremos innovadoras gestiones en dirección de negocios para mediados de este siglo.

Así las oficinas del futuro tienen que ser ultra flexibles en su modelo de operaciones y en su infraestructura tecnológica. El concepto de home office será re-evaluado ya que la hiper-conectividad de los profesionales ofrecerá innovadores mecanismos para cumplir objetivos en vez de «cumplir horas».

Por supuesto que la tecnología tiene muchos que ver, especialmente veremos un enorme avance en sistemas de microsensores que permitirán que los ambientes respondan de manera precisa y autónoma a las condiciones de un edificio: iluminación, clima, ocupación y movimiento interno, seguridad, conectividad…

Es obvio que la infraestructura de redes Gigabit Ethernet evolucionará de 10 GbE hasta 100 GbE en menos de un lustro, así que para el año 2040 tendríamos redes 10 TbE (Terabit Ethernet) y redes inalámbricas incluso más veloces, del orden de 50 Tbps.

Sdigiranti3ea en oficinas privadas o en los hubs públicos se dispondrá de avanzadas tecnologías inalámbricas para conectar dispositivos móviles con múltiples pantallas, wearables con poderosos servidores locales y remotos, sistemas de almacenamiento y respaldo, estaciones de carga inalámbrica para todos los dispositivos móviles y tecnologías de reconocimiento biométrico con tal de fortalecer los parámetros de seguridad personal y empresarial.

El futuro será vertiginoso. ¿Quién quiere vivirlo?

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