De todos nosotros, solo unos cuantos son quienes tienen sobre sus hombros la enorme responsabilidad de dirigir una empresa. En muchos, pero muchos casos son los socios o dueños.

Normalmente a nosotros nos son desconocidos los aspectos financieros de la empresa (créditos, cuentas por cobrar y por pagar, planeación financiera, afrontar gastos súbitos no contemplados, y bastante más). Tampoco conocemos de cerca la responsabilidad de cubrir puntualmente una nómina, haya o no oportunidades de negocios en puerta. De igual forma de cubrir impuestos, gastos de operación de la empresa. De lidiar con problemas de personal tan simples (o complicados) con temas que van desde actitud y relación entre colaboradores, hasta la búsqueda de personal con habilidades de alta especialidad.

La gran mayoría de nosotros tenemos preocupaciones diferentes y en mi opinión, aunque a veces nos quiten el sueño, no se comparan con las pesadillas a las que están expuestos los directores de una empresa de integración de sistemas AV.

Pero sí habláramos de un mundo ideal ¿Qué sería con lo que soñarían los directores?

Todo bien a la primera

Normalmente asociamos este punto a la etapa de instalación y puesta en marcha, pero en realidad podemos pensar en eficiencia a lo largo y ancho de toda la empresa. Desde la manera en que el departamento de ventas tiene contacto con el cliente y se hace la identificación de necesidades para el proyecto, la manera en que la información recabada llega al diseñador, los criterios que emplea para lograr la especificación de equipos, la información entregada a los técnicos para la ejecución de la instalación, calibración y finalmente la entrega. Pero y donde queda el pensar bien a la primera en áreas como compras, almacén, contabilidad, en fin, todos y cada uno de los colaboradores.

Bien a la primera no solo es difícil de lograr, bien valdría la pena convertirla en una metodología de trabajo permanente.

El cuidado de los activos de la empresa (desde los vehículos hasta los clips)

Aquí solemos pensar primero en las áreas administrativas, típicamente con el uso de equipos y recursos de la empresa, los vehículos. Pero va muchísimo más allá y el primer recurso que podemos cuidar en beneficio de la organización que nos paga, es la calidad del tiempo de trabajo.

No es solo ir a la chamba, es actitud y disposición para aprender y aportar.

Margen de utilidad

Este es uno de los puntos que, por falta de comunicación, suele haber barreras entre los departamentos de ventas, compras, de diseño, etc.

El impacto es enorme y no solo es monetario. El primer punto es que en ocasiones la dirección de la empresa no tiene un buen nivel de comunicación con la gente de ventas sobre el estado del mercado, competencia. Vender con descuentos o cometer errores que afecten el margen de utilidad, van en detrimento directo a las finanzas de la empresa.

Que en los proyectos no sobren equipos que se quedan años en el inventario

Sea por cambios en el proyecto (muchas veces bajo el espejismo “me pidieron un cambio, pero al final vendí más” sin pensar que lo originalmente contemplado ya fue comprado y la mayoría de las veces no hay planes o acciones definidas para deshacerse de ello inmediatamente), o porque “logramos la funcionalidad con un equipo menos” y esto genera problemas desde como reintegrarlo al inventario, como las personas necesarias tendrán conocimiento de ese equipo disponible).

Hay más, bastante más. Nuestra industria es fascinante bajo todos los puntos de vista y todos los que colaboramos en una empresa de integración AV debemos respaldar  a los emprendedores que han decidido formar nuestras empresas y a sus directores en algunos casos es la misma persona, pero en otros no; a ellos les debemos nuestro apoyo y nuestro compromiso total.

Conclusión

Conozco a varios (tal vez muchos) directores de empresas AV que no ganan lo que uno se pudiera imaginar, es más, a veces siguen poniendo de su bolsa para que la empresa subsista, lo hacen por pasión. También conozco a muchos que han tomado medidas para ir en búsqueda de estos sueños, pero para que lo logren, nuestra participación es indispensable. La empresa somos todos nosotros, devengar un sueldo por nuestra labor es lo normal, pero si buscamos trascender entonces debemos colaborar con nuestros directores en la búsqueda de sus sueños, que en la mayoría de los casos, para lograr mejores empresas, este beneficia a los clientes y también a nosotros mismos.

La música de hoy es absolutamente especial, me uno al festejo de los 60 años del lanzamiento de “Kind of Blue” de Miles Davis, un álbum que cambio la música de Jazz, no solo mostrando sensibilidad y talento musical sino una absoluta integración entre los artistas. La leyenda dice que Miles pidió a sus músicos no hacer nada la tarde anterior y mucho menos ensayar, para que llegaran al estudio despejados, relajados y frescos, una vez ahí, les platico un boceto de lo que sería el álbum buscando que cada track se lograra en una sola toma.

El disco salió al mercado el 17 de agosto de 1959, es el más vendido en la historia del jazz, suena vigente y tan fresco como si hubiera sido grabado ayer. Si no lo han oído se pierden de una experiencia fantástica, el estilo fresco y relajado hace que al acompañarlo con un whisky también de calidad sobresaliente y toco el turno a un Lagavulin añejado 16 años en Islay, de sabor intenso y ahumado combina de maravilla, dignos uno de otro e ideales para una tarde especial.