El cine de esta exclusiva residencia de 1,500 metros cuadrados obtiene la prestigiosa certificación CEDIA RP-22 Nivel II.
Aproximadamente a 200 kilómetros al norte de Toronto se encuentra la región de Muskoka, conocida popularmente como «Los Hamptons del Norte». Este rincón alberga la exclusiva zona de Billionaires’ Row (la Hilera de los Multimillonarios), un refugio discreto para la élite canadiense, magnates de los negocios globales y celebridades de Hollywood.
Cerca de Port Carling, en el lago Rosseau, se erigen majestuosas residencias de descanso: santuarios privados a la orilla del agua, enmarcados por pinos y arces, donde la banda sonora habitual es el susurro de las olas y el canto de las aves. Ese tipo de silencio es un auténtico lujo; sin embargo, también lo es la posibilidad de encender un interruptor y llenar una habitación con un sonido digno de una sala de conciertos. Cuando un propietario de la zona decidió que era momento de dar ese paso, acudió a la firma Blue Rocket Solutions, basada en Oro-Medonte, Ontario. El resultado: la primera instalación de cine en casa con tecnología L-Acoustics en suelo canadiense.
Adiós a lo viejo, bienvenido lo nuevo
La residencia, de unos 1,500 metros cuadrados de construcción, ya se encontraba bajo un proceso de remodelación integral, y la sala de cine —un espacio de siete asientos distribuidos en dos filas— era la siguiente en la lista. No se había tocado en dos décadas y los estragos del tiempo eran evidentes: las voces se percibían a nivel del suelo, los graves carecían de impacto y la imagen sonora trasera era deficiente.
La idea original del cliente era rescatar el equipo existente, pero todo cambió cuando le planteó una pregunta clave a Ryan Guest, propietario de Blue Rocket Solutions.
«El plan inicial era desmontarlo todo, almacenarlo durante la remodelación y volverlo a instalar», recuerda Guest. «Sin embargo, cuando analizamos lo que se necesitaba para que ese sistema rindiera como él deseaba, quedó claro que lo mejor era empezar desde cero. Fue entonces cuando me preguntó: “Si no tuvieras límites, ¿qué harías?”».
Crear un sistema sin fronteras
«Esa pregunta lo cambió todo», afirma Guest. «Que un cliente pase de querer reutilizar sus componentes viejos a decirte “ve por todo” a mitad de la obra, implica un nivel de confianza absoluto. Nos lo tomamos muy en serio. Le explicamos lo que es la verdadera inmersión acústica, lo que una sala puede lograr cuando el sistema se diseña en función del espacio y no solo empotrado en él, y lo que es posible alcanzar en ese nivel de excelencia. Nos dio un presupuesto y nos pidió superar su cine anterior. Yo ya sabía hacia dónde quería ir: en la expo de CEDIA tuve la oportunidad de presenciar una demostración de L-Acoustics, y fue la primera vez que viví una experiencia cinematográfica genuinamente transportadora. Ese fue el punto de referencia al que siempre quise volver».
Un diseño potente pero invisible
Tras evaluar varias opciones con distintos números de altavoces y configuraciones, el propietario optó por el diseño de L-Acoustics. Utilizando Soundvision, el software de modelado acústico 3D de la marca, Blue Rocket Solutions proyectó un sistema de sonido envolvente 7.1.4 compuesto por 15 altavoces, alimentados por un único controlador amplificado L-Acoustics LA7.16i.
Este controlador centraliza la amplificación, el procesamiento y la gestión de los altavoces en una sola unidad, ofreciendo 16 canales de DSP integrados con control de red directo y una potencia calibrada y constante de hasta 1,300 watts por canal.
Para el refuerzo de bajas frecuencias, se instalaron horizontalmente cuatro subwoofers L-Acoustics Syva Sub (dispuestos en dos torres de dos unidades al frente de la sala), logrando un bajo preciso y profundo. «El Syva Sub, con sus conos de 12 pulgadas, genera una sensación profundamente física, permitiendo al espectador percibir el contenido de una manera completamente nueva», explica Guest.
Los subwoofers se complementan con tres sistemas coaxiales L-Acoustics X8i empotrados detrás de una nueva pantalla Seymour Screen con tela 4K acústicamente transparente. La experiencia visual cobra vida gracias a un proyector Sony en tándem con un procesador avanzado madVR. Los contenidos se reproducen a través de un Apple TV, una PlayStation 5 y el sistema de almacenamiento de películas de alta fidelidad Kaleidescape, que garantiza audio sin pérdidas y calidad de video de referencia.
«Ocultamos los altavoces frontales en el escenario delantero, colocando el canal central detrás de la pantalla de proyección. Para que los altavoces se integraran estéticamente con la pared, diseñamos y fabricamos en nuestro taller marcos personalizados revestidos con tela acústicamente transparente», detalla Guest.
Cuatro altavoces más pequeños, los L-Acoustics X6i, también se empotraron en los muros (dos para los canales laterales y dos para los traseros), complementados por otros cuatro X6i en el techo para reproducir los detalles inmersivos en la altura.
Para la gestión de la señal, Blue Rocket integró un procesador de sonido envolvente Anthem Atmos junto con un conversor analógico-digital RME. Esto permitió enrutar las 13 salidas XLR analógicas balanceadas hacia el controlador L-Acoustics mediante un único cable de red, utilizando el protocolo de codificación en alta resolución AVB. Asimismo, se diseñaron seis zonas de iluminación arquitectónica para transformar la atmósfera de la sala, controladas de forma integral junto con el sistema de cine mediante la plataforma Savant.
Diseñado para el máximo rendimiento: Soundvision y Certificación CEDIA
«L-Acoustics fue un aliado excepcional de principio a fin», señala Guest. «Su software de diseño Soundvision fue la pieza clave de nuestro flujo de trabajo. Nos permitió modelar todo el entorno acústico en 3D antes de empotrar el primer altavoz: mapeamos la cobertura, identificamos áreas problemáticas y verificamos los niveles de presión sonora en cada rincón. Esa precisión milimétrica previa marcó la diferencia. Nuestro objetivo era cumplir con el estándar residencial más exigente de la industria, y nos enorgullece decir que obtuvimos la certificación CEDIA RP-22 Nivel II».
Al hablar del rendimiento final del sistema, Guest concluye de forma contundente:
«Recién instalado, incluso antes de calibrarlo, la palabra para describirlo era potencia. Muchas marcas prometen potencia, pero esto es diferente: es una potencia limpia, enérgica y de alta fidelidad. Tras realizar la calibración final en el sitio junto a un ingeniero de audio certificado de la marca, la primera escucha nos puso la piel de gallina a todos los presentes. Buscábamos crear una “experiencia”, y dado que el LA7.16i y las cajas acústicas de L-Acoustics están diseñados para operar como un ecosistema unificado —donde cada componente responde al comportamiento del otro— logramos exactamente eso. El cliente está absolutamente fascinado con el resultado».







