De acuerdo a la Real Academia Española, calidad es el conjunto de propiedades inherentes a una cosa que permite caracterizarla y valorarla con respecto a las restantes de su especie. También se entiende como Superioridad o excelencia de algo o de alguien.

Para ponerlo de la manera más clara posible, para medir la calidad es necesario tener una referencia. Pensando específicamente en nuestra industria, la calidad es un término relativo que muy difícilmente queda claro para el usuario que nos contrata.

Entrando en detalle, si bien nos va en la propuesta se incluye una descripción de funcionalidad o alcances de lo que el sistema hará. Verificar que esa funcionalidad se realice no es nada complicado, a menos -claro- que dentro de esa funcionalidad se delimite con precisión parámetros de operación.

Y en este momento solo estamos viendo la calidad en general del trabajo que entregamos a nuestros clientes, pero si lo pensamos muy seriamente podríamos considerar como primer paso el método que usamos para identificar lo que el cliente quiere, ¿es siempre el mismo sin importar que realiza la entrevista con el usuario? ¿estamos en búsqueda constante de cómo mejorar este método? Y lo más importante, si no empleamos un método replicable, ¿qué tan probable será lo que identificamos como necesidades y gustos del cliente y que cumpla con sus expectativas reales y no las que nosotros asumimos como tales?.

¿Y pensando en los materiales? Aquí claramente las fichas técnicas de cables son un muy buen ejemplo de diferentes niveles de calidad, normalmente encontramos varias opciones con muy buenas especificaciones y precios, ¿cuál es nuestro criterio de decisión? Porque definitivamente no podemos esperar la mejor calidad en un sistema alambrado con cables de bajas especificaciones.

Probablemente en el tema de los equipos es donde queda más clara la diferencia en niveles de calidad y por qué algunas marcas o líneas de producto cuestan más que otras.

Pero en nuestra industria donde más se nota la calidad sin importar la magnitud ni el tamaño del proyecto es en la mano de obra. Y es curioso, es también donde pudiera ser más fácil comprobarla. Para eso existen una gran cantidad de normas, guías y mejores prácticas. De su correcto entendimiento y aplicación resultarán instalaciones que cumplen con el máximo nivel de calidad esperada (como ejemplo hasta ver de cerca el estándar de AVIXA Verificación de Desempeño de Sistemas que toma 13 disciplinas de nuestros proyectos y basada en ellos establece 160 puntos en los que se debe confirmar durante las diferentes etapas del proyecto el cumplimiento o no del nivel de calidad especificado en la fase de diseño).

Los puntos antes mencionados, definitivamente no son nuevos, la intención es que puestos en el contexto de lo que veremos a continuación nos ayuden a lograr una visión de cómo podríamos profesionalizar nuestra industria. Por supuesto no digo que hagamos un mal trabajo, pero tampoco podemos negar que seamos vistos más como artesanos que profesionales con metodologías de trabajo perfectamente establecidas.

Cuando queremos lograr un negocio, el primer elemento de nuestro trabajo que ve el prospecto o cliente es una propuesta (antes pasamos por las etapas de descripción de nuestra empresa, tal vez una demostración y en algunos casos una descripción detallada de cómo funcionan nuestros procesos), el primer objetivo que deberíamos tener es un método de lograr captar las necesidades de la misma forma por cualquier persona de nuestra organización.

De una correcta comprensión de esas necesidades surge el diseño del proyecto y de él, la definición de alcances. Es indispensable contar con un documento escrito que describa la funcionalidad del proyecto, de lo contrario ¿contra qué podemos confirmar si se cumplió o no con esa funcionalidad?.

Durante la etapa de implementación, configuración y puesta en marcha del sistema se debe asegurar que estamos revisando y asegurando el nivel de calidad en cada etapa, desde la ejecución de cableados hasta la calibración final.

Para este momento probablemente nos hayamos dado cuenta de que uno de los mayores obstáculos para lograr un buen nivel de calidad en nuestras empresas es la manera en que trabajamos, pero con un ánimo positivo recordemos que no estamos solos, para lograrlo hay estándares de AVIXA y otras herramientas de las que podemos echar mano, pero el elemento clave es crear un método en el que todos los pasos que damos desde la primer entrevista con el cliente hasta el día de la entrega del proyecto sean por escrito.

Conclusión

Para poder decir que nuestros proyectos son de calidad o cumplen con estándares que aseguran la calidad, es necesario implementar una metodología de trabajo basada en la documentación. De ninguna manera es sencillo, es más, se trata de un camino lento, doloroso y difícil de alcanzar, pero una vez que lo logramos, significa que tenemos la documentación necesaria para asegurar que cumplimos con la funcionalidad necesaria para un cliente en particular, aunque lo más probable es que él no haya sabido lo que necesitaba. Y una vez que contamos con la documentación nos es posible medir la calidad y por lo tanto sabremos cómo sostenerla y mejorarla

Es muy grato descubrir estilos musicales que encajan perfectamente con nuestros gustos y esto es lo que acabo de experimentar al encontrar el trabajo de Lars Danielsson, la suerte estuvo de mi lado, primero escuche el álbum Summerwind en el que acompañado por Paolo Fresu; es increíble como solo dos personas pueden generar tanta música, bajo y chelo y por el otro lado trompeta y flugelhorn logran un dinamismo sorprendente. Es un álbum para dedicarle tiempo y oírlo varias veces seguidas, seguro encontraran cosas nuevas cada vez.

Pero la fortuna estuvo de mi lado porque también encontré el álbum Just the Two of Us con la cantante Cæcilie Norby (sucede que son esposos) y vaya que vale la pena, emociona el sentimiento de cada pieza.

Y para acompañar música de tal calibre se requiere una bebida igual de impactante, así fue como salieron a relucir dos whiskys, Balvenie 12 años Doublewod y Macallan Edition No. 3. De sabores diferentes, altamente contrastantes pero que van de maravilla en una tarde musical como esta.