-‘‘Tú me caes mal porque no saludas”

-“Claro que sí, saludo todos los días al llegar, desde la puerta de la oficina digo buenos días y hago un movimiento con la mano”

Esta charla se dio entre dos chicas en una de las convivencias mensuales que solíamos tener en nuestra empresa. Entre los 6 o 7 que estábamos presentes a dos de nosotros nos hizo “click” inmediatamente, siendo las dos mujeres con alguna diferencia de edad, el punto de vista sobre algo tan sencillo como saludar es enteramente diferente, de ninguna manera es una critica y mucho menos una queja, es tan solo una demostración de cómo las generaciones que apenas empiezan a trabajar ven las cosas de manera diferente.

¿Por qué es esto importante? Básicamente por dos razones, la primera es enteramente natural, las nuevas contrataciones eventualmente van haciendo que jóvenes se integren a las oportunidades laborales en todos los campos. Y la segunda es que hay una serie de grandes oportunidades al implementar programas para recibir en nuestras empresas a estudiantes universitarios cercanos a terminar su formación.

La primera razón es innegable, tarde o temprano al anunciar una vacante recibiremos todo tipo de candidatos y la selección es un desafío (por bien hecho que sea el proceso): el candidato apuesta por nosotros, nuestra organización y las oportunidades de crecimiento que pueda tener, nosotros apostamos más a la persona que a las habilidades, porque en nuestra industria es rara la ocasión en que se presenta alguien con experiencia y sin los “vicios” propios.

Pero si optamos por la segunda, aunque no podemos negar que sigue siendo una apuesta, al menos el panorama es diferente. Para implementar un programa de becarios, lo primero que debemos hacer es definir para que los queremos, que queremos que hagan, cómo los vamos a preparar y por cuánto tiempo creemos que puede ser.

De ahí, sí todo es favorable, existe la posibilidad que entre ambas partes haya “amor” y de becarios pasen a ser integrantes de los equipos de trabajo. Esto implica una serie de acciones anticipadas, cómo pensar en remuneración, horarios, entrenamiento, tutoría, en suma, un plan de integración a la compañía, que por supuesto seria ideal tener no solo para becarios, sino para cualquier persona que se integra, pero la esencia es dedicarle tiempo de calidad, principalmente por parte de su jefe y enseguida de sus compañeros de la misma área, al mismo tiempo que de sus clientes y proveedores internos

Si dedicamos tiempo a hacer un plan como este, hay un tema que no puede escapar, definir cómo vamos a hacer para que los colaboradores estén a gusto y no piensen en irse. Por comentarios con colegas y experiencia en la industria encontramos que cuando los colaboradores piensan en dejar la compañía las razones son: la relación con su jefe, posibilidades de crecimiento, sensación de sentirse valorados y finalmente la parte económica.

Nuestra industria tiene la característica de personas que permanecen por muchos años en una sola empresa, a veces, aunque las condiciones no sean del todo favorables. Pero entre jóvenes la permanencia es menor. Nuestra aérea de acción es fascinante, pero tan pequeña que no es conocida, es por esto por lo que cuesta trabajo conseguir gente que desee integrarse a ella, usualmente si son jóvenes, no tienen idea de lo que hacemos. No creo que sea malo, pero si se hace necesario entender que mueve a los jóvenes: flexibilidad, seguimiento de instrucciones, responsabilidad, etcétera

Integrar a jóvenes recién egresados puede tener muchos beneficios, no es una tarea fácil, lo mejor es desarrollar una forma de atraerlos, idealmente sabiendo dónde encontrarlos y cómo mostrar nuestra industria; esto es mejor que esperar a que llegue un buen candidato por arte de magia.

Conclusión

El tema de fondo no es la edad, es como en la empresa (ese “ente” que somos cada uno de nosotros, quienes laboramos en ella) nos adaptamos para funcionar como una maquina eficiente sin importar géneros, edades o puntos de vista. Es probable que los primeros pasos deban venir de las cabezas en la organización, pero definitivamente somos nosotros los responsables de que las cosas funcionen, de generar un ambiente de colaboración y en un mundo ideal una buena relación entre todos. Después de todo, jóvenes o mayores, mujeres y hombres, gordos o flacos, todos dependemos de nuestra empresa y darle el apoyo necesario para modernizarse al paso del tiempo nos toca a todos.

La música de hoy es un homenaje a Chick Corea, que nos dejo el 9 de febrero pasado, a los 79 años y con más de 50 en actividad musical. Tocó y acompañó a los más grandes de su generación, fue alumno y mentor de un sinnúmero de artistas, y sobre todo, nos regaló magnificas obras; muchos de sus discos son clásicos absolutos. Quienes lo han escuchado sin duda tienen sus favoritos, pero si son aficionados al Jazz y no lo conocen, los invito a que empiecen con su ciclo de “Return to Forever”.

Al mismo tiempo que se anuncio su fallecimiento, se hicieron públicas estas, sus últimas palabras dirigidas a su público y compañeros:

«Espero que aquellos que desean tocar, escribir, actuar o cualquier otra cosa, lo hagan. Si no es por ustedes, por el resto de nosotros. No es que el mundo necesite más artistas, es que también es muy divertido»

Acompaño mi homenaje con mi álbum favorito “Light as a Feather y un whisky Ardberg 10. ¡Gracias Chick!