¿Cuál es el futuro de nuestra industria?

Es increíble lo rápido que pasa el tiempo y más lo es, lo fácil que nos acostumbramos a su paso sin poner atención al futuro inmediato.

Recuerdo perfecto que ante el inminente cambio de siglo y de milenio surgieron una serie de dudas sobre el comportamiento de la tecnología, el cambio de 1999 a 2000 era obscuro y desconocido. Se temía que los desarrolladores de sistemas no lo hubieran considerado y esto generara un colapso aéreo, médico, financiero y por supuesto en el área audiovisual. Al final no pasó nada, al menos nada que se hiciera público y en las pruebas que corrimos para la verificación de los sistemas AV instalados en su momento, tampoco.

Este cambio se vio venir con anticipación, tanto que por eso surgieron los temores; pero hay otros cambios en nuestra industria que puede ser que no notemos, pero cuyo impacto ha sido mayúsculo. La convergencia entre AV e IT, la llegada del iPad, internet, la miniaturización, los enormes incrementos en la velocidad de proceso y por supuesto la facilidad para almacenar información de manera económica.

Les comento lo anterior por que este año está próximo a terminar y en la naturaleza humana los pretextos caen bien, especialmente el inicio de un nuevo año es excelente para hacer un alto y revisar algunas cosas sobre el paso del tiempo.

Habilidades

El primer punto a revisar es, sobre las habilidades necesarias en nuestras empresas, esto no es solo un tema para que los gerentes y directores hagan planeación, es para que los colaboradores recapacitemos sobre la necesidad de aprender y mejorar, no basta ser bueno para lo técnico, hay muchas otras disciplinas con áreas de oportunidad; hoy se requiere conocimiento profundo sobre Administración de Proyectos, Redes, TI, Procesos y Metodologías de Trabajo, Mercadotecnia y más, la lista puede crecer sin importar que tan grande sea nuestra empresa, siempre hay espacio para más.

Una muy buena manera de identificar por donde conviene empezar es saber que es lo que más esfuerzo cuesta en nuestras empresas y de ahí podemos establecer que es necesario hacer para mejorar esas habilidades.

Por ejemplo, si alguna etapa de la parte administrativa —digamos el seguimiento de lo que estamos comprando para nuestros proyectos— es algo de lo que no nos sale tan bien, una vez identificado, podemos buscar como resolverlo, sea con una junta interna (suele haber más talento e ideas de las que podemos imaginar) o buscar entre las opciones de cursos de nuestra industria como AVIXA o CEDIA; es más, muy probablemente hablando con colegas de la industria, otras compañías nos puedan comentar cómo lo resuelven ellos y por supuesto nosotros tenemos fortalezas que pueden ser de utilidad para otros.

El futuro sin duda debe incluir un pensamiento fresco y nuevas formas de pensar en muchos frentes, por ejemplo: pensar en el entrenamiento tan seriamente como para destinarle un presupuesto y de manera planeada anticipar que queremos lograr y que habilidades mejorar.

Los proveedores

Nos guste o no, el triunfo de nuestra empresa está profundamente ligado al de nuestros proveedores, y en la mayoría de los casos, ellos, los proveedores no se sienten comprendidos, invitan a entrenamientos a los que no asistimos porque “estamos muy ocupados”, no le decimos de nuestros proyectos por temor a que sean pirateados, ¿compromisos de ventas?… ¡ni locos!

Si queremos un futuro realmente estable, es imprescindible analizar a los proveedores y sentarnos con ellos para hacer planes y de tan largo plazo como sea posible.

Los usuarios

Por supuesto no podemos pensar en el futuro sin pensar en nuestros usuarios y al mismo tiempo en nosotros y nuestro papel. Nuestros usuarios hoy escuchan y ven muchísimas cosas sobre tecnología y cuando se trata de sus proyectos, nuestro papel es entender la funcionalidad deseada, no las marcas o modelos que quieren, esos serán los que tengan que ser para asegurar la funcionalidad.

Si al final de un proyecto el usuario nos dice, no se oye como lo esperaba o no se ve bien, difícilmente podremos pretextar que son las marcas escogidas por él.

Después de todo los expertos somos nosotros y pensar en el futuro de la industria es pensar en el de nuestras empresas, desde aspectos como trabajo en equipo, procesos, equipos, herramientas y sobre todo como cada uno de nosotros en el papel que nos toca desempeñar.

Podemos “llevarla tranquila” o esforzarnos todos los días porque nuestro jefe piense que mañana nos necesita en ese puesto de trabajo, porque lo hacemos bien y podemos formar parte del futuro de nuestras empresas.

Lo importante es hacer algo, por grande que sea o por mucho que facture, no hay compañía que no quiera un mejor futuro, una mejor manera de hacer las cosas en beneficio de sus clientes y por supuesto de nosotros mismos.

El perfecto entendimiento de sistemas centralizados, del audio y del video y su natural progresión a lo digital, nos es indispensable para entender que lo que el futuro trae no es mas de lo mismo, seguir pensando que mañana puedo resolver un proyecto de la misma manera que lo hicimos en el pasado no es precisamente lo mejor, una de las ventajas de las vacas flacas (si es que esta, es una de ellas) es que el tiempo libre nos permite hacer con el lo que queramos y claro que esto puede ser pensar como ser mejores y prepararnos para lo que viene.

El whisky

Hablando de música y especialmente del futuro, lo primero que hice… fue recordar el pasado y aprovechando la gratísima visita en casa de la tornamesa McIntosh MTI100 (¡no es comercial, pero tienen que oírla!) salieron a relucir algunos de mis mas preciados discos de vinyl: Dave Brubeck, Jusef Lateef, Luis Gasca, Bob James, Al Jarreau, en fin, se trató de una tormenta musical que por muchos largos ratos me hicieron dejar la escritura para concentrarme en la música, no puedo decir que el pasado fue mejor, pero si que el futuro no lo es sin el pasado.

La emoción que genera oír la música que me ha acompañado por muchos años es increíble y mas si se acompaña de un whisky de sabor especial, así que salió a relucir un Glenlivet Reserva del Capitán, de olores frutales y sabores especiados que deja en boca y por largo tiempo un sabor a cogñac. Hablar del pasado con música en vinyl, un whisky largamente añejado y aprovechar la modernidad de una tornamesa Mcintosh y una copa Glencairn son la combinación perfecta, todos los elementos se juntan para lograr un impecable resultado, música y sabores, lo romántico de lo antiguo y los novedosos elementos, diseñados para que el pasado luzca como debe ser: ¡fantástico!