La razón de existir de todos los negocios es generar beneficios económicos en favor de sus propietarios o socios, dicho con toda claridad, las empresas se crean para ganar dinero como resultado de la actividad que realizan.

Decimos que una empresa es rentable cuando los ingresos son mayores a la suma de todos los egresos que son necesarios para que la compañía funcione.

En nuestra industria el producto que vendemos gira alrededor de la industria AV, realizamos proyectos a base de sistemas integrados.

Hasta ahora nada nuevo, pero ¿en realidad cada uno de nosotros tenemos claro cómo nuestro trabajo afecta la rentabilidad de la empresa? Usualmente pensamos que la responsabilidad de generar las utilidades es de los involucrados en el proceso de ventas, nada más lejano de la realidad.

Para lograr rentabilidad la empresa requiere eficiencia en todas las áreas. Porque para que haya utilidades hubo que determinar absolutamente todos los costos de operación en nuestra compañía. ¿Cuántos colaboradores fueron necesarios al inicio y en qué momento se requieren más?, ¿cómo se determina su carga de trabajo? y ¿cómo verificamos si cumplen con los tiempos y objetivos establecidos en cada proyecto?

La diferencia entre empresas no está en el precio de los equipos, sino en los servicios que ofrecemos a nuestros clientes y en la calidad con qué lo hacemos.

Y por supuesto en la rentabilidad influyen los precios de venta, este es uno de los temas más difusos, si hablamos de productos o equipos en realidad no es tan difícil imaginarnos cuál puede ser un precio adecuado por él, pero si hablamos de nuestros servicios, es totalmente diferente, cuánto vale la hora de un ingeniero de diseño, de un programador, etc. Y no sólo eso, sino qué tan eficientes son, en cuánto tiempo logran sus objetivos y con qué nivel de calidad.

¿El cliente está dispuesto a pagar lo que decimos que valen nuestros proyectos? Para responder a esta pregunta es necesario desde el primer momento mostrar una imagen de conocimiento y profesionalismo, de otra forma será difícil recuperarnos después de una no buena primera impresión. Puntos críticos como la puntualidad y claridad en la información de la propuesta son determinantes. No basta con lograr proyectar una buena primera imagen al principio, es necesario conservarla a lo largo del proyecto. La percepción del cliente sobre nuestra empresa es determinante para que al final del proyecto, él sienta que recibió lo acordado y por lo tanto el pago final se haga con normalidad, todos conocemos historias de terror sobre el daño en una relación cuando el cliente siente que no recibió lo acordado y su negativa al finiquito y lo peor es llegar al punto de penalizaciones.

Los elementos que afectan

Comentamos lo anterior porque hay tres elementos que afectan profundamente la rentabilidad de la empresa.

El primero es la eficiencia del personal y los equipos de trabajo en todos los puestos, que cada uno sepa lo que se espera de ellos y su rol en la organización con la responsabilidad en su parte del trabajo. El segundo, es la manera en que se fijan los precios, el balance adecuado para no ser caro y al mismo tiempo obtener las utilidades esperadas. Y el tercero, que la estructura de trabajo favorezca una buena experiencia para el cliente y que al final quede satisfecho y no haya obstáculos para que cubra el pago final.

¿Qué hace diferente a una empresa pequeña de una grande? No es el número de empleados, ni el monto de sus ventas. Es el nivel de organización interna y el enfoque en lograr la rentabilidad esperada.

Temas como la administración de proyectos, logística y control en abastecimiento de equipos e insumos, la actitud y la aptitud del personal pueden presentar un área de oportunidad, revisemos estos puntos con nuestros jefes e identifiquemos esas áreas para lograr la eficiencia deseada.

Una de las actividades mas importantes de los directores es vigilar de cerca la rentabilidad y hacer las maniobras necesarias para asegurar que se cumpla lo esperado, de otra manera alguien tendrá que poner de su bolsa lo que falta entre lo que vendemos y los gastos de operación o la empresa quebrara. Sin importar el puesto nuestro papel es facilitar el cumplimiento de objetivos.

Conclusión

En épocas como estas, con importantes niveles de incertidumbre los patrones necesitan más que nunca de nuestro apoyo, entendimiento y compromiso para que nuestras empresas salgan adelante.

Ser el dueño de una empresa no es nada fácil, él cuenta con nosotros, así que si tenemos dudas sobre que se espera de nosotros o nuestro trabajo, aclarémoslas, si podemos aportar ideas o mejorar en algo, hagámoslo. No olvidemos que nuestro trabajo está ligado al éxito de la empresa y a su rentabilidad.

Después de unos días (que se me hicieron eternos) llegaron a casa varios discos, entre ellos el álbum “Summerwind” del bajista Lars Danielson y el trompetista Paolo Fresu, ambos excelentes artistas; lo que logran juntos es fantástico, excelentes improvisaciones de un dúo con gran musicalidad. Acompaño a este festín musical un whisky Macallan 12 años, añejado en barricas de jerez, un clásico en el mundo del whisky. ¡Ambos fantásticos!